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Junho, 2026

Nunca el tintineo de las tibias sonrisas en el patio invisible se había callado tanto

Hay cierto prestigio en las palabras aisladas. También en las que están reunidas según un acuerdo de sonido, de resonancias íntimas y significados quizás divergentes que, por outras facetas, se podem encontrar convergentes. 

La pompa de las frases colocadas entre los significados de otras, la malignidad de los rastros de combinaciones poéticas deshechas, remodeladas, reconstruidas sobre el tiempo de la conciencia de hacerse más decente, la esperanza de mis selvas y nada más que la tranquilidad de expandir el paisaje infantil de mis subterfugios por olas débiles.

Y así, entre altos muros de audacia, ramas de árboles, el voladizo de raíces gordas contorneando la bahía, sus flores tropicales, palmares, selvas, llanuras aluviales, emergía de la incertidumbre del abismo nulo la inconstancia del deseo encendido. Sin elegir, sin discernir entre el trigo y los otros. La distancia persistía entre los cipreses.

Alguien que no fuera yo oiría, de labios tristes, la confesión negada a mejores insistencias.